Con solo 18 años y tras proclamarse campeón de España de Supersport 300 en 2023 con el equipo Arco, Gonzalo Sánchez ha marcado un hito al convertirse en el primer piloto aragonés en disputar un Mundial de Superbikes. Desde el Circuito de Jerez, el joven piloto de Teruel repasa su trayectoria, las lesiones, el salto de categoría y la realidad del paddock.

Aquí tienes sus impresiones más destacadas, contadas en sus propias palabras.

El idilio con Jerez y sus primeros pasos

Sus inicios sobre dos ruedas:

«No hubo un momento en el que dijera ‘quiero ser piloto’. Ni me acuerdo, pero me han contado que mi padre compró una moto pequeña y mi hermano y yo empezamos juntos. Íbamos el día que nos apetecía, poníamos una rueda y le dábamos vueltas, luego hacíamos ochos. De eso pasamos a la famosa Polini, corrimos en Aragón, Cataluña, el Mediterráneo, el Campeonato de España… y hasta hoy en el Mundial.»

El valor sentimental del Circuito de Jerez:

«Jerez tiene un aura especial, me encanta. Es mi circuito favorito. Las curvas rápidas me gustan mucho —el primer sector, la 3-4, Nieto, Peluqui— y además aquí fuimos campeones de España. También debuté en el Mundial en 2024 como wildcard tras la R3: hicimos novenos y logramos el récord de Supersport 300 (1:51.7), que se quedará ahí por el resto de la historia al desaparecer la categoría.»

Sus raíces aragonesas:

«Es un poco raro ver a un piloto de Aragón aquí porque estamos acostumbrados a ver valencianos, andaluces o catalanes. Pero soy el primero y estoy muy orgulloso de ser de donde soy, de Teruel.»

El choque con la realidad del Mundial

La exigencia del nuevo paddock:

«Lo que más me sorprendió al pasar al Mundial fue la velocidad de inicio que tienen todos los pilotos. En la segunda vuelta del entrenamiento libre ya estás a menos de un segundo del mejor tiempo del fin de semana. En el Campeonato de España tienes tandas de 40 minutos el jueves y viernes para poner la moto a punto; aquí llegas por la mañana, con 25 minutos de entreno libre, y vas directo a la crono. Si quieres ir rápido, te tienes que adaptar.»

La densidad de la parrilla:

«En el Campeonato de España rodaba en el mismo tiempo que en el Mundial, pero allí podías ser primero estando en un segundo diez. En el Mundial estás a cinco décimas y te quedas el 15º. Lo que más impresiona es el número de pilotos que hay metidos en el mismo tiempo: en cinco kilómetros de circuito, en cinco décimas estamos veinte pilotos.»

Las lesiones y el peso psicológico de los malos momentos

El momento más difícil en pista:

«Empezamos con mal pie. En Portimão me partí el brazo bien partido. Luego me recuperé, pero se me salía la muñeca sola montado en la moto. Decidí acabar la temporada como pude y me operé al terminar. El hueso tarda dos meses, pero los tendones tardan cinco y yo tuve que hacerlo en dos. El nivel de sacrificio fue altísimo.»

«Para mí, el peor momento de un piloto es cuando no sabes si es la moto o eres tú. Hay mucha incertidumbre. Si sabes que eres tú, trabajas en ti; si sabes que es la moto, trabajas en la moto. Pero si no lo sabes, estás completamente perdido. Te caes una y otra vez y cada caída resta confianza. Ha sido un bucle malo durante dos años, pero saber sufrir te hace más fuerte. Cuando las cosas se pongan en su sitio, estaré preparado.»

La llegada de la categoría Sportbike

Sensaciones sobre la nueva moto:

«Es un cambio que se necesitaba. La moto corre más, tiene un chasis más grande y es más exigente, pero te enseña más y es más divertida. Antes con la 300 la Supersport nos sacaba muchísima diferencia; con esta hemos llegado a estar a dos segundos. Además, la forma de interpretar las carreras ha cambiado: los adelantamientos siguen siendo fuertes, pero los grupos en cabeza son de 10 personas, no de 25.»

El dilema de la nacionalidad y los rituales antes de salir a pista

Ser piloto español en la actualidad:

«Opino que en un Mundial tienen que estar los mejores del mundo. Nacer hoy en día español es un lastre, eso está clarísimo, y muchos pilotos de MotoGP vienen a Superbikes porque allí se está complicando la cosa. Si los mejores del mundo son 22 españoles, tienen que estar 22 españoles porque se lo han ganado.»

Sus manías y rituales en la parrilla:

«Me cambio escuchando música y siempre me pongo primero la bota y el guante derechos. Al casco le doy un beso en la nuca antes de ponérmelo. Al llegar a la parrilla santiguo el depósito, me santiguo yo y miro al cielo, porque tengo a dos personas que me protegen, me ayudan y me mandan fuerza. Eso no lo dejo ni lo dejaré de hacer.»

El presente y su verdadero sueño

La rutina de entrenamientos y los estudios:

«Suelo hacer tres días de carrera a pie y dos de fuerza o HIIT, metiendo doble sesión algunos días. Los fines de semana los dedico a la moto (karting, R6 o motocross). Todo esto lo compagino con un bachillerato adaptado a tres años para deportistas. Perderte dos semanas en segundo de bachillerato es perderte mucho, así que poder hacerlo en tres años es una ayuda enorme.»

Objetivos a corto y largo plazo:

«Mi cabeza está en el aquí y el ahora. El sueño que tengo desde que tengo conciencia es ganar una carrera en el Mundial. Primero ganemos una carrera y a partir de ahí vendrán otras cosas. Centrarse en nada más te agobia; hay que trabajar, disfrutar, fluir y pasarlo bien.»

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